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¿Qué es la Hipertensión arterial? y ¿Cómo Tratarla?


La Hipertensión Arterial se define como el incremento de la fuerza que ejerce el corazón sobre las arterias (vasos sanguíneos que llevan la sangre rica en oxígeno a todo el organismo), esta fuerza moviliza la sangre y corresponde a la presión ejercida a nivel de las arterias que se mide en milímetros de mercurio.

Ejemplo: Su presión arterial es de 120/80 mmHg (milímetros de mercurio)

Para entender un poco el funcionamiento de nuestro corazón, se debe tener en cuenta que existen 4 cámaras, dos aurículas y dos ventrículos (cuando las aurículas se contraen los ventrículos están relajados, y viceversa). Existen dos medidas de la presión arterial:


1.   Presión sistólica (en el momento de la contracción del corazón), en el ejemplo anterior 120

2.   Presión diastólica (en el momento de la relajación del corazón), en el ejemplo anterior 80


Causas

Aunque todavía no se conocen las causas específicas que provocan la hipertensión arterial, sí se ha relacionado con una serie de factores que suelen estar presentes en la mayoría de las personas que la sufren. Conviene separar aquellos relacionados con la herencia genética, el sexo, la edad y la raza y por tanto poco modificables, de aquellos otros que se podrían cambiar al variar los hábitos, ambiente, y las costumbres de las personas, como: la obesidad, la sensibilidad al sodio, el consumo excesivo de alcohol, el uso de anticonceptivos orales y un estilo de vida muy sedentario.


Causas no modificables

Factores genéticos:




La predisposición a desarrollar hipertensión arterial está vinculada a que un familiar de primer grado (padres y hermanos) tenga esta patología. Aunque se desconoce el mecanismo exacto, la evidencia científica ha demostrado que cuando una persona tiene un progenitor (o ambos) hipertensos, las posibilidades de desarrollar hipertensión son el doble que las de otras personas con ambos padres sin problemas de hipertensión.

Sexo:




Los hombres tienen más predisposición a desarrollar hipertensión arterial que las mujeres hasta que éstas llegan a la edad de la menopausia. A partir de esta etapa la frecuencia en ambos sexos se iguala. Esto se debe a que la naturaleza ha dotado a la mujer con unas hormonas que la protegen mientras está en la edad fértil (los estrógenos) y por ello tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, las mujeres jóvenes que toman píldoras anticonceptivas tienen más riesgo de desarrollar una patología cardiaca.


Edad y raza:



La edad es otro factor que influye sobre las cifras de presión arterial, de manera que tanto la presión arterial sistólica o máxima como la diastólica o mínima aumentan con los años y lógicamente se encuentra un mayor número de hipertensos a medida que aumenta la edad.

En cuanto a la raza, los individuos de raza negra tienen el doble de posibilidades de desarrollar hipertensión que los de raza blanca, además de tener un peor pronóstico.

Causas modificables


Sobrepeso y obesidad:




Los individuos con sobrepeso están más expuestos a tener más alta la presión arterial que un individuo con peso normal. A medida que se aumenta de peso se eleva la tensión arterial y esto es mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres. La frecuencia de la hipertensión arterial entre los obesos, independientemente de la edad, es entre dos y tres veces superior a la de los individuos con un peso normal.


No se sabe con claridad si es la obesidad por sí misma la causa de la hipertensión, o si hay un factor asociado que aumente la presión en personas con sobrepeso, aunque las últimas investigaciones apuntan a que a la obesidad se asocian otra serie de alteraciones que serían en parte responsables del aumento de presión arterial. También es cierto, que la reducción de peso hace que desaparezcan estas alteraciones.


Otras causas


Vasculares:

Entre el 2,5 y el 6 por ciento de los problemas relacionados con el riñón pueden influir en la aparición de la hipertensión arterial. De hecho, suponen entre el 2,5 y el 6 por ciento de las causas. Las principales patologías vasculares que influyen son:

·         Enfermedad renal poliquística.

·         Enfermedad renal crónica.

·         Tumores productores de renina.

·         El síndrome de Liddle. (es una enfermedad con herencia autosómica dominante caracterizada por hipertensión temprana y severa)

·         Estenosis de la arteria renal. (Disminución del calibre del vaso renal principal)


Endrocrinológicas:

Las causas endocrinas representan entre el 1 y el 2 por ciento. En éstas se incluyen desequilibrios hormonales exógenos y endógenos. Las causas exógenas incluyen la administración de corticoides (de mucho consumo y mal utilizado en los colombianos).


Pronto se redactará un artículo sobre el mal uso de los corticoides (dexametasona) en nuestro país

Aproximadamente el 5% de las mujeres que toman anticonceptivos orales puede desarrollar hipertensión. Los factores de riesgo para la hipertensión asociada con el consumo de anticonceptivos orales incluyen la enfermedad renal leve y la obesidad.


Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) los más comunes ibuprofeno, acetaminofén, diclofenaco, aspirina, naproxeno, piroxican, indometacina etc. (También de mucho consumo y mal utilizado en los colombianos)

Pueden tener efectos adversos sobre la tensión arterial. Estos fármacos bloquean COX-1 y COX-2 (enzimas), la inhibición de la COX-2 puede inhibir su efecto natriurético (excreción de sodio por la orina) que, a su vez, aumenta la retención de sodio. Los AINES también inhiben los efectos vasodilatadores de las prostaglandinas y la producción de factores vasoconstrictores, es decir, estos efectos pueden contribuir a la inducción de la hipertensión en un paciente con hipertensión controlada o normotenso.


Las causas hormonales endógenas incluyen:

·         Hiperaldosteronismo primario.

·         El síndrome de Cushing.

·         Feocromocitoma.

·         Hiperplasia suprarrenal congénita.

Las causas neurogénicas incluyen:

·         Tumores cerebrales.

·         Poliomielitis bulbar.

·         Hipertensión intracraneal.

Además existen drogas y toxinas que pueden propiciar la aparición de la hipertensión:

·         Alcohol.

·         Cocaína.

·         Ciclosporina, tacrolimus.

·         Fármacos antiinflamatorios no esteroides. (arriba de este artículo se explica)

·         Eritropoyetina. (común en los deportista de alto rendimiento)

·         Medicaciones adrenérgicas.

·         Descongestionantes que contienen efedrina.

·         Remedios a base de hierbas que contienen regaliz

       


Nicotina. Fumar es muy perjudicial en la hipertensión.




Por último, existen algunas enfermedades que se relacionan con la hipertensión como son el hipertiroidismo e hipotiroidismo, la hipercalcemia, el hiperparatiroidismo, la acromegalia, la apnea obstructiva del sueño y la hipertensión inducida por el embarazo.


¿Cuáles son sus principales síntomas?


En una gran mayoría los pacientes, no se presentan síntomas.

Se detecta generalmente en las personas, cuando asisten a una consulta médica o cuando en cualquier situación es medida. La falta de síntomas, lleva a que las personas puedan sufrir las consecuencias de esta enfermedad al no ser tratada.

Los efectos más serios son la cardiopatía hipertensiva (el corazón es un músculo y por tanto aumenta su grosor muscular especialmente del ventrículo izquierdo para compensar la resistencia que hacen las arterias) y la enfermedad renal crónica (Al aumentar la presión arterial los microvasos sanguíneos disminuyen su calibre y esto disminuye el riego sanguíneo a la unidad anatómica y funcional del riñón la "nefrona")

Uno de cada tres adultos tiene presión arterial alta en todo el mundo y se estima que hasta el 80% de la población con más de 60 años tiene hipertensión arterial.

Algunos síntomas pueden ser significativos ante la presencia de hipertensión arterial, como por ejemplo:

Dolor de cabeza fuerteNáuseas o vómitosConfusiónCambios en la visiónSangrado nasal


¿Cómo tratar la Hipertensión Arterial?

En primer lugar, es necesario comprender que una vez, la persona es diagnosticada con hipertensión arterial requerirá tratamiento para el resto de su vida y es por eso que está enfermedad se denomina “crónica”. El tratamiento de esta enfermedad se soporta en tres pilares y cada uno igual de importante: ejercicio, dieta y uso regular de los medicamentos formulados.


1.   Realiza constante actividad física




Incluye en tu estilo de vida una buena rutina de actividad física, se recomienda que sea de tipo aeróbico por los menos 150 minutos semanales o mejor aún, un hábito de 30 a 40 minutos diarios dedicados a la actividad física que mas te guste. Esto te permitirá evitar “el sobrepeso y la obesidad”, factores que pueden dificultar el control de las cifras de tensión arterial.


2.   Lleva una dieta alimenticia recomendada




Intenta tener una dieta adecuada. Dar una guía dietética estándar no es fácil, ya que el consumo de alimentos depende de los hábitos que se hayan ido consolidando a lo largo de la vida, del lugar geográfico donde se ha vivido y por su puesto, de la forma de preparación de los alimentos.

Reduce el consumo de sal (cloruro de sodio) y también de la grasa saturada, modera el consumo de las proteínas e incluye diariamente granos integrales, frutas y verduras frescas. Evita los productos elaborados con harinas refinadas y alto contenido de azúcares, todos estos ajustes en tu alimentación te podrán ayudar a disminuir la presión arterial alta. Por último, no olvides seguir la dieta recomendada por tu médico.


3.   Consume medicamentos recetados para el control de la enfermedad

Existen diferentes tipos de medicamentos que pueden ayudar a regular las cifras de la presión arterial, estos actúan principalmente en el riñón, corazón, vasos arteriales y el cerebro.


Los medicamentos frecuentemente usados son:




Los diuréticos que ayudan a los riñones a eliminar algo de sal (sodio) del cuerpo. Como resultado, los vasos sanguíneos no tienen que contener tanto líquido y su presión arterial baja.

Los betabloqueadores, hacen que el corazón palpite más lentamente.

Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (también llamados inhibidores IECA) que relajan los vasos sanguíneos y reducen tu presión arterial.

Los bloqueadores de los receptores de angiotensina II (también llamados BRA) funcionan más o menos de la misma manera que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.

Los bloqueadores de los canales del calcio relajan los vasos sanguíneos al impedir que el calcio entre en las células.


Existen otros medicamentos para la presión arterial que no se usan con tanta frecuencia, corresponden a los bloqueadores alfa que ayudan a relajar los vasos sanguíneos y son indicados cuando no hay un adecuado control a pesar del uso de dos tres medicamentos anteriormente mencionados.


Es importante tener en cuenta que todos los medicamentos tienen efectos secundarios y no todas las personas responden de la misma manera a estos, por lo que es necesario que sean formulados por un médico. De igual manera, no te auto-formules y recuerda que debes asistir a un control periódico por parte de tu doctor.


Ten en cuenta estos tres pilares del tratamiento que te permitirán controlar la Hipertensión Arterial y mejorar tu calidad de vida.